Miren, yo soy un pedacito de esto, pero solo un pedacito.
Y en este pedacito deseo entregarme por completo. Tengo ansias de emocionar en silencio,
y en silencios atraparlos, que una brisa de viento les acaricie el alma
y un extraño frío seco les dilate la pupila.
En la noche de este día igual a los otros les deseo aquel suspiro que dura poco
pero que nos hace dar cuenta de la extraña felicidad que se siente al saber
que uno está vivo.