Estoy esperando que llegue el día que el tren me lleve en uno de sus vagones a lugares inhabitados, en donde pueda mirar la hierba y respirar. Desplazarme de aquellas luces artificiales y fundirme en verdes, marrones, amarillos y en un cielo completamente anaranjado.
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Y pero no te va a golpear la puerta; no es como que todos los días uno se levanta y un tren le toca el timbre. Generalmente uno va al tren, y por tren entendemos todo lo que nos ayuda a la evasión, por ende, drogas, amor, música.
ResponderEliminarNo hay que esperar tanto.